Salas en el Camino de Santiago

18 marzo, 2016

El Camino Primitivo de Santiago

Salas se encuenta en el Camino Primitivo de Santiago que tiene su origen en Oviedo y enlaza con el Camino Francés en Melide o en Palas de Rei. El nombre “primitivo” se debe a que éste es el primer camino del cual se tiene referencias: el rey Alfonso II de Asturias y su séquito salieron de Oviedo, en el siglo IX, para visitar la tumba del Apóstol Santiago, descubierta hacía pocos años. El itinerario documentado de aquella primera peregrinación y el actual son bastante coincidentes.

etapas

 

Una de las principales características de este camino, comparativamente con los otros Caminos de Santiago, es la dureza del recorrido. De Oviedo a Lugo es un típico recorrido de montaña media. Excepto la bajada al embalse de Salime y la subida al Puerto del Palo no hay grandes desniveles a superar de una sola tacada. Sin embargo, el camino es un continuo sube y baja, con una sucesión de todo tipo de caminos: trochas, senderos, pistas de tierra (es fácil encontrar tramos embarrados), caminos pedregosos o de piedra suelta, y pistas de asfalto. Por lo tanto, es necesario un mínimo de preparación física. Afortunadamente, la distribución de los albergues a los largo del recorrido permite, para aquéllos algo más lentos o menos preparados, realizar todo el camino sin tener que hacer ninguna etapa ‘terrorífica’. En invierno debe ser francamente complicado realizar este camino, entre otros motivos porque una buena parte del recorrido se sitúa por encima de los ochocientos metros de altitud.

Otras de las características que debe destacarse, relacionada sin duda con la anterior, es la belleza del entorno y del paisaje. El camino cruza decenas de bosques, ríos, arroyos, prados de pastoreo, valles, colinas, montañas, aldeas… y los paisajes, sobre todo en el tramo asturiano, son fabulosos. Además, hay un montón de ganado y muchos caballos, algunos salvajes. Además, la mayor parte del camino transcurre en plena naturaleza y, afortunadamente, casi no hay contacto con carreteras de tráfico intenso.

Uno de los aspectos mejor valorados de este camino es el número de peregrinos que lo recorren. Nada que ver con la masificación del Camino Francés, pero tampoco nada que ver con la gran soledad de otros caminos. En primavera y en verano es habitual coincidir con entre 10 y 20 caminantes en los albergues (año 2009), un número de peregrinos idóneo pues permite compartir vivencias y al mismo tiempo disfrutar de una cierta soledad. Además, una buena parte de los peregrinos que empiezan en Oviedo coinciden cada día en los mismos albergues, al ser éste un camino con las etapas bastante predeterminadas por la situación de los albergues.

Y, para finalizar la introducción, lo que sin duda es lo mejor de este camino: los lugareños. A lo largo del día, en los pueblos y campos, nos vamos encontrando con personas encantadoras, sencillas, alegres, perspicaces y extraordinariamente amables, que saben muy bien por dónde pasa el camino, dónde hay una fuente… y que siempre están dispuestas a ayudar en lo que sea menester. En este aspecto, el Camino Primitivo, es muy especial. Esperemos que nunca cambie.

 

Recorrido, desniveles, variantes y cultura

De Oviedo a Salas. Iniciamos nuestra apasionante aventura delante de la catedral de San Salvador. La salida de la capital asturiana es un poco tediosa de tan larga. Seguimos las calles San Juan, Luna, Covadonga, Melquiades Álvarez, Independencia, Teniente Coronel Teijeiro, Aragañosa, Alfonso I el Católico y Gozón. En esta última calle giramos a la derecha hasta una rotonda y seguimos de frente, por un barrio de nueva construcción, para salir definitivamente del área urbana. Pronto pasamos por la primera aldea rural, San Lázaro de Paniceres, un poco más adelante por la solitaria capilla de la Virgen del Carmen, en Llampaxuga, y seguidamente bajamos a Loriana y Bolguina. Por la derecha de la carretera salvamos el río Nora por el medieval Puente Gallegos, volvemos a la carretera para cruzar la población de Gallegos y a la salida tomamos a la derecha un camino que nos introduce en un precioso bosque de castaños y robles. Poco después, un duro repecho nos deja en Escamplero, localidad en que, además de bar y restaurante, hay un albergue de peregrinos. Salimos de Escamplero por carretera y poco después la dejamos para seguir una pista de asfalto. Pasamos por Valsera y continuamos hasta Premoño, donde pasamos junto a la capilla de Santa Ana, único vestigio de un antiguo hospital de peregrinos. Salimos de Premoño por carretera y pronto tomamos un bonito camino a la derecha, pasamos por Paladín, cruzamos el río Soto y llegamos a Puerma. Caminamos un tramo al lado del río Nalón (el más largo y caudaloso de Asturias) y más adelante lo cruzamos por carretera, con mucha precaución. Después dejamos la carretera para cruzar la bonita aldea de Peñaflor. Salimos de Peñaflor por una pista llana entre huertos y tierras de labranza. Ya vemos la ciudad de Grado al fondo y llegamos en un santiamén. Cruzamos la vía del tren para entrar en la población. Debemos atravesar Grado por la carretera hasta que, pasada una gasolinera, tomamos una calle a mano izquierda que inicia la subida a San Juan de Villapañada. La subida es fuerte al inicio, pero se suaviza progresivamente. La distancia por camino entre Grado y San Juan de Villapañada, que en principio es de 2,5 km, se ha alargado debido a las obras de construcción de una autovía. Esta última población, que dispone de albergue pero no de otros servicios, queda a la derecha del camino (desvío de 800 metros). Si nos alojamos en el albergue de San Juan de Villapañada al día siguiente debemos retroceder para retomar el camino. Seguimos por un camino asfaltado, en fuerte subida, hasta llegar al santuario de Nuestra Señora del Fresno, en el loma de la sierra. Es un buen mirador de las dos vertientes de la sierra. El camino desde aquí hasta Cornellana es muy bonito y siempre va de bajada, pero las obras de la autovía nos obligan a hacer algunos desvíos (bien señalizados). Así pues, por tranquilos caminos y pistas de asfalto llegamos a Cornellana, pasando antes por las pequeñas aldeas de San Marcelo y La Doriga (bonita iglesia románica). Entramos en Cornellana, población con todos los servicios, por el puente sobre el río Narcea. Antes de terminar de cruzar la población giramos a mano izquierda para dirigirnos al importante monasterio de San Salvador (tienen un albergue de peregrinos) y, desde aquí, siguiendo un camino a mano derecha, iniciamos una breve ascensión. Avanzamos dentro de un bosque por diferentes tipos de caminos y senderos (algunos tramos pueden estar embarrados), vamos pasamos sucesivamente por la aldea de Llamas, por un área de descanso, pocos metros más adelante por una fuente restaurada que tiene por nombre Fuente Caliente, por la aldea de Casazorrina y poco después cruzamos el río Nonaya por una pasarela de madera. Una vez más, las obras de construcción de la autovía nos obligan a desviarnos del camino original. Finalmente, entramos en Salas (antes de llegar hay, bien señalizado, el desvío al albergue de Godán) siguiendo una carretera secundaria.

De Salas a Pola de Allande. Salimos de Salas por debajo del arco que une el palacio Valdés-Salas y la torre medieval. Por una agradable y tranquila pista al lado del río Nonaya, entre robles y castaños, vamos ganando poco a poco altitud. Después la pendiente se torna más pronunciada y a media subida, por enésima vez, nos topamos con las obras de la autovía. Otra vez un desvío inesperado que endurece y alarga el recorrido; afortunadamente está bien señalizado. Nos obliga a caminar unos quince minutos por el arcén de una carretera nacional, después seguimos un camino en subida por la izquierda (hace giros extraños, atención a las señales) hasta la aldea de Porciles. A partir de aquí el camino ya llanea hasta La Espina, localidad con todos los servicios, pasando antes por la aldea de Bodenaya. Salimos de La Espina por la nacional y de inmediato tomamos un camino a la derecha, que al principio sube un poco pero que pronto llanea por la vertiente de la sierra. El camino entre La Espina y Tineo es muy tranquilo y bonito, a veces por el interior de bosques y a ratos con buenas vistas, pero considerablemente más largo de lo que dicen las guías. El Camino Primitivo es así: bonito y duro. Pasamos por las aldeas de La Pereda y El Pedregal, esta última con bar. Desde El Pedregal hasta Tineo el camino nos aleja mucho de la nacional. Pasamos por la aldea de Santa Eulalia, y siguiendo por pistas de tierra y realizando un considerable rodeo entramos en Tineo por el barrio de San Roque (pasamos por la ermita de San Roque). El buen albergue Mater Christi está cerca y llegamos después de una fuerte bajada. Salimos de Tineo pasando delante del ayuntamiento y, a mano derecha, subimos una calle que nos lleva justo delante de la iglesia. Un azulejo con una vieira nos indica que debemos tomar una calle a la izquierda, que pronto se convierte en una pista de tierra y piedra. Avanzamos a media vertiente de una montaña y vamos ganando altitud poco a poco, lo que nos permite disfrutar de unas magníficas vistas sobre Tineo. La pendiente de la subida gana un poco de fuerza en el tramo final, y una vez llegamos a la cima de Piedratecha iniciamos una bajada por pista forestal que nos permite avanzar rápido. Después el camino llanea en el fondo de un valle y sigue algún tramo de pista asfaltada. Llegamos al cruce, bien señalizado, donde debemos decidir si nos acercamos a visitar el importante monasterio de Obona (desvío de 800 metros) o lo dejamos para una ocasión mejor. Después de una suave ascensión llegamos a Villaluz y, siguiendo una carretera secundaria, pasamos por las aldeas de Vega del Rey y Berrugoso antes de llegar a Campiello, donde hay varios bares y también la famosa Casa Herminia, una mezcla de casa rural y albergue privado (algunos peregrinos se han quejado del precio). Nos alejamos de Campiello por carretera, pasamos por El Fresno y El Espín, y seguidamente tomamos un bonito camino que nos conduce al pueblo de Borres, que dispone de albergue (la desviación al albergue está 500 metros antes del pueblo). Salimos de Borres en fuerte subida, después tomamos un sendero que llanea y a continuación llegamos al punto, bien señalizado, donde se inicia la variante de La Ruta de los Hospitales (ved la sección de variantes). Nosotros no la tomamos y seguimos adelante por una serie de pistas y senderos más propios de un GR. El paisaje es de una belleza inefable. Pasamos por La Mortera, donde hay un acogedor bar (sólo bebidas) en la parte de arriba del pueblo. Seguimos por caminos, con constantes subidas y bajadas, hasta ascender al alto de Porciles, donde está el pueblo (sin servicios) homónimo. Desde este alto hasta el alto de Lavadoira (visible si no hay niebla) podemos seguir tanto el camino, que tiene una fuerte bajada hasta un arroyo y la correspondiente subida, como la carretera secundaria, un trayecto casi dos kilómetros más largo pero con muy poco desnivel. En el alto de Lavadoira, donde está también el pueblo homónimo, empieza la bonita y dura (sobre todo en su tramo final) bajada a Pola de Allande, pasando antes de llegar por la aldea de Ferroy. En Pola hay todo tipo de servicios menos albergue, el cual se encuentra tres kilómetros más adelante, en Peñaseita. Entre los peregrinos ha ganado fama la cena que ofrecen en el hostal La Nueva Allandesa, con un menú que presenta lo mejor de la cocina tradicional de la zona y a buen precio. Y, además, tratan especialmente bien a los peregrinos.

De Pola de Allande a Grandas de Salime. Salimos de Pola siguiendo la carretera principal a lo largo de un kilómetro y pico, en suave ascensión, hasta tomar a mano izquierda un camino. Aquí empieza la ascensión al Puerto del Palo. Seguimos el valle de un arroyo, el Nisón, y pronto encontramos el cruce del desvío al albergue de Peñaseita. La aproximación al Puerto de Palo, recorriendo este valle por senderos, es muy larga y va ganando altitud lentamente, de forma casi imperceptible. Pasamos por la aldea de La Reigada (hay un perro al cual no le gustan los peregrinos y no para de ladrar) y cruzamos varias veces el arroyo por bonitos puentes de madera. El entorno es magnífico, caminando entre las hayas y los robles de un bosque espeso. Después salimos a la carretera, la cruzamos y, ahora sí, la subida se endurece. Finalmente, y después de un par de potentes rampas como traca final, llegamos al Puerto del Palo, a 1.150 metros de altitud. De seguida iniciamos el descenso por la otra vertiente, una bajada bastante desagradable por un camino con piedra suelta. Si no hay niebla veremos, sobre el lomo de una sierra, la preciosa aldea de Montefurado, que sólo tiene un habitante (por cierto, muy amable con los peregrinos). Cruzamos Montefurado e iniciamos otra subida y la posterior bajada, siempre por senderos y caminos de tierra. Disfrutamos de una de las zonas más bonitas de Asturias: las vistas son impresionantes, extraordinarias. Más adelante salimos a una carretera secundaria con muy poco tráfico. Por caminos que evitan la carretera, pero que siempre van cerca, o bien siguiendo la misma carretera (en caso de lluvia es lo mejor), pasamos por Lago (bar) y llegamos a Berducedo (bar, restaurante y tienda de comestibles). Salimos de Berducedo por un camino en fuerte subida y poco después seguimos una pequeña carretera secundaria hasta el bonito pueblo de La Mesa, donde hay un agradable albergue de peregrinos y una casa rural. Un buen lugar para pasar la noche, aunque, incluso en verano, suele hacer un frío tremendo. Saliendo de La Mesa hay una dura subida por asfalto: 200 metros de desnivel en poco más de un kilómetro. En el lomo de la sierra, donde desfilan una hilera de molinos eólicos, las vistas son otra vez magníficas. Iniciamos la bajada que posiblemente es la más larga de todas las bajadas de todos los Caminos de Santiago, Pirineos aparte. La empezamos siguiendo una pista ganadera de tierra y piedra. Pronto vemos el embalse de Salime (inaugurado el año 1954 y que inundó el antiguo pueblo de Salime) al fondo, donde debemos llegar, y el pueblo de Grandas de Salime al otro lado, que será nuestro destino. La bajada, que en ningún momento tiene una pendiente excesiva, se divide en tres partes: la primera, como hemos dicho, por pistas de tierra y piedra, la segunda por pista forestal de tierra y la tercera por un bonito sendero que parece no tener fin. Este sendero sale a una carretera y la seguimos hasta la presa del embalse. Cruzamos la presa y seguimos la misma carretera en subida. Desde la presa hasta el pueblo de Grandas de Salime hay seis kilómetros de suave y constante subida. Los cuatro primeros los hacemos siguiendo la carretera y los dos últimos por un sendero que no reduce ni añade kilómetros (falso atajo), pero que al menos rompe la aburridísima monotonía de la carretera. Y así llegamos a Grandas de Salime, un pueblo que merece un albergue de peregrinos en mejores condiciones del que tiene.

De Grandas de Salime a A Fonsagrada. Salimos delante de la iglesia de San Salvador de Grandas. Los primeros kilómetros son llanos y no presentan dificultades, siempre cerca de la carretera AS-28 y a ratos por la misma carretera. Pasamos por las aldeas de La Farrapa, Cereijeira (bar) y Castro, esta última con un albergue juvenil que admite peregrinos. Después de Castro el camino empieza a ganar altitud con timidez. Pasamos por la ermita de San Lázaro y salimos de nuevo a la carretera que, con una subida ahora ya más decidida, vamos siguiendo hasta el pueblo de Peñafuente. Dejamos la carretera para entrar en el pueblo y a la salida encaramos una dura subida por pista forestal. Después, por caminos de tierra que cruzan pinares, vamos ganando altitud y acercándonos a la evidente sierra del Acebo, coronada también por aerogeneradores. La subida es larga y algo pesada, es necesario un poco de templanza. Por fin cruzamos la sierra entre dos molinos gigantes, a una cota de 1.050 metros de altitud, y empezamos una bajada por pista bastante cómoda. Pronto encontramos el mojón que nos dice que abandonamos Asturias y entramos en Galicia. Un poco más adelante llegamos al Acebo, un lugar donde sólo hay una casa que se supone que es un bar y que tanto nos lo podemos encontrar abierto como cerrado. A la salida del Acebo superamos un repecho corto, pero duro, y después llaneamos por largas pistas. Llegamos a Cabreira, donde hay un curioso bar (sólo bebidas) que antiguamente había sido un corral. A tramos por una carretera secundaria y a tramos por caminos que hacen atajo pasamos sucesivamente por la aldea de Fonfría, la ermita de Santa Bárbara do Camiño (en Silvela) y la aldea de Paradanova. La aproximación a A Fonsagrada nos ofrece una estampa de lo más peculiar: caminando en plena naturaleza vemos bien alineados en lo alto de una sierra los primeros edificios de la población. Las rampas que suben al pueblo son mortales. Y entonces entenderemos el dicho gallego que dice que “a A Fonsagrada nunca han bajado los lobos”. Afortunadamente, en A Fonsagrada está Casa Caldeira, donde preparan el mejor pulpo a feira del mundo (junto con Casa Ezequiel de Melide).

De A Fonsagrada a Lugo. De A Fonsagrada salimos bajando por la carretera provincial LU-530. Pronto la dejamos para tomar diferentes caminos, siempre cerca de esta carretera y a ratos por ella. Pasamos por Padrón, donde está el albergue de peregrinos de la Xunta, seguimos a Vilardongo y poco después llegamos a la ermita de San Isidro. Continuamos por un camino que cruza algunos prados, volvemos a salir a la carretera y la vamos siguiendo hasta desviarnos para subir a la pequeña aldea de Montouto. Salimos de Montouto por una pista de tierra, a tramos muy embarrada, que va ganando altitud. Se respira una agradable sensación de soledad y el entorno es de lo más bucólico. Ya vemos delante, coronando la sierra que debemos subir, los molinos eólicos en hilera. Quizás sí que provocan una cierta (y subjetiva) afectación paisajística, sin embargo, además de generar energía eléctrica limpia y autóctona, son una fuente de riqueza para las zonas rurales. Aquéllos que nunca han estado cerca de uno de estos molinos no pueden ni imaginarse las grandes dimensiones que tienen. Así pues, vamos ascendiendo pausadamente hasta el alto de Montouto, donde encontramos las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos. A pocos metros, también podemos ver las grandes piedras de un dolmen neolítico. Empezamos la bajada por pista en la otra vertiente de la sierra, ahora sí, con fuerte pendiente. Las vistas son otra vez fantásticas. La pista deriva en sendero y, después de un fuerte descenso, llegamos a Paradavella, donde hay dos bares. Salimos de Paradavella siguiendo la carretera y, pronto, tomamos a mano derecha un camino en fuerte subida. Aquéllos que vayan algo apurados de fuerza (cosa frecuente a estas alturas del recorrido) pueden ir a A Lastra siguiendo la carretera y, así, evitar unas rigurosas subidas y bajadas. Ya en A Lastra (también hay bar) es mejor volver a seguir el camino. Asi pues, en este pueblo dejamos la carretera y seguimos una pista a mano izquierda que va subiendo un buen rato. Una vez arriba llegamos en un momento a Fontaneira (bar). De Fontaneira salimos por la izquierda de la carretera, más adelante volvemos a ella, la seguimos un kilómetro y tomamos un camino a la derecha. Después de una pista larga y recta llega la fuerte bajada a la población de Cádavo Baleira, que dispone de todos los servicios y donde, justo a la entrada, está el excelente albergue de peregrinos de la Xunta. La dureza del Camino Primitivo ha quedado atrás definitivamente y a partir de ahora los desniveles serán menores. Salimos de Cádavo cruzando la carretera y de inmediato tomamos una pista asfaltada que nos aleja de la población. Pasamos por Pradera y seguimos por pista de tierra en suave ascenso. Más adelante tomamos una pista forestal que cruza un bosque y que desciende suavemente. Pasamos primero por el santuario de Nuestra Señora del Carmen, seguidamente por la aldea de Villabade y poco después llegamos a Castroverde. Esta población dispone de todos los servicios, excepto albergue. Aquí debemos aprovisionarnos bien porque hasta Lugo no encontraremos nada. Salimos de Castroverde pasando al lado de la iglesia y más adelante pasamos bajo un túnel por una pista asfaltada en paralelo a la carretera (no está muy bien señalizado). Avanzamos sin dificultades por diferentes pistas, de tierra o asfalto, con muy pocos desniveles, pasando por las poblaciones de Souto de Torres, Vilar de Cas y Gondar. A la salida de Gondar debemos afrontar una subida de unos dos kilómetros por carretera secundaria hasta la cima de una pequeña sierra, a la altura de una cantera, y la posterior bajada por caminos y senderos. Más adelante, caminando cerca de la nacional (nos queda a la izquierda), pasamos por Carballido y Casa da Vina. La capital provincial no se ve pero se presiente cercana. Cruzamos por un puente la autovía y todavía seguimos un buen rato por una zona de matorrales antes de empezar a ver la ciudad de Lugo. No debemos preocuparnos, pues no hemos de llegar a los edificios de la ciudad que vemos al principio, muy lejanos. Pronto empezamos a pasar junto a las primeras casas, luego iniciamos una dura bajada por calles asfaltadas, cruzamos el río Chanca y otra vez para arriba, por la calle Chanca y el carril de Flores. Entramos en el recinto amurallado por la puerta de San Pedro y en la segunda calle a la derecha, la Rúa das Nória, encontramos el buen albergue de peregrinos de la Xunta, dirigido con rigurosas normas por José Antonio, su hospitalero permanente.

De Lugo a Melide o Palas de Rei. Salimos de Lugo pasando junto a la catedral, cruzamos la muralla por la puerta de Santiago, seguimos de frente la Rúa de Santiago unos doscientos metros y, por la derecha y en bajada, continuamos por la Calzada da Ponte. Cruzamos el río Miño por el puente romano y seguimos a mano derecha, al lado de río. Llegamos a una ermita y justo después de ésta encontramos una bifurcación de caminos: por la derecha a Sobrado dos Monxes (flechas amarillas) y de frente a Melide y Palas de Rei (mojones). Nosotros seguimos de frente en fuerte subida y pronto tomamos la carretera secundaria con la que saldremos definitivamente de Lugo. A lo largo de los próximos veinte kilómetros el camino tiene poca historia, pues caminamos siempre por esta tranquila carretera (hay algún falso atajo) que no tiene ni desniveles. Pasamos por Seoane, San Vicente do Burgo (bar), Mera, Mera de San Pedro (bar) y llegamos a San Román da Retorta, aldea sin servicios y con un refugio poco recomendable. Desde San Román, aquéllos que se dirijan a Palas de Rei deben seguir la señalización viaria, como si fueran en coche: diecisiete kilómetros de carreteras secundarias, con muy poco tráfico y sin pasar por ningún pueblo con servicios. Aquéllos que vayan a Melide deben seguir las flechas amarillas: continuarán tres kilómetros la misma carretera hasta tomar un camino a mano derecha y, a lo largo de treinta kilómetros, pasarán por las aldeas de Ferreira (casa rural), Leboreira, Merlán, subirán al Alto de Toques (con molinos eólicos) y seguirán por Vilouriz y Vilamor antes de llegar a Melide.

Desniveles

Como ya hemos comentado en la introducción, el tramo de Oviedo a Lugo es un auténtico rompepiernas, con continuas subidas y bajadas para superar valles, colinas, collados… siguiendo una gran variedad de caminos por un terreno montañoso. Ésta es la verdadera causa de la dureza del camino. De todos modos, destacaremos dos subidas y dos bajadas que merecen un comentario aparte, y lo haremos siguiendo el orden de la marcha:

La bajada a Pola de Allande. Esta bajada, con un desnivel de 250 metros, no es muy larga y la hacemos en menos de una hora. Su dificultad radica en que presenta algunos tramos muy pronunciados, que pondrán a prueba el buen estado de nuestras rodillas.

La subida al Puerto del Palo. Ésta es la subida reina del Camino Primitivo. Pero como ocurre a menudo “no se tan fiero el león como lo pintan”. Desde Pola hay una larga (y preciosa) aproximación por sendero mientras vamos ganando altitud sin casi darnos cuenta y, después, una subida que en ningún momento es pronunciada (con la excepción, quizás, de la rampa final). En ocho kilómetros ganamos casi 600 metros de altitud. La subida a O Cebreiro, en el Camino Francés, es más dura.

La bajada al embalse de Salime. Ésta es una bajada larguísima, casi pirenaica. Nueve kilómetros de bajada continuada y un desnivel superior a los 800 metros, al principio caminando por una pista de piedra suelta, más adelante por una pista de tierra y, finalmente, por un bonito sendero. De todas formas, es una bajada muy tranquila y no hay tramos que presenten dificultades. Si la niebla no lo impide tendremos siempre a la vista el embalse y el pueblo de Grandas de Salime, nuestro destino.

La subida al Puerto del Acebo. Esta sierra separa Asturias y Galicia, y en su lomo desfilan enormes molinos eólicos. La subida es larga pero progresiva, y vence un desnivel de unos 350 metros.

Variantes

La Ruta de los Hospitales. Precisamente éste fue el camino que siguieron los primeros peregrinos y se denomina la Ruta de los Hospitales porque antiguamente habían existido dos hospitales para peregrinos, a Fanfaraón y a Valparaíso, de los cuales todavía quedan vestigios. Esta variante, que avanza más al norte, empieza un kilómetro después de Borres y enlaza con el camino principal en el Puerto del Palo (hay un atajo, señalizado, que evita el Puerto del Palo y va directamente a Montefurado). Se encuentra perfectamente señalizada, la diferencia kilométrica no es significativa y tiene todo su sentido en cuanto a que nos evita la bajada a Pola de Allande y la siguiente subida al Puerto del Palo. Es uno auténtico, y magnífico, recorrido de montaña, que en su mayor parte transcurre por encima de los 1.100 metros de altitud. Pero son pocos los peregrinos que toman esta variante, debido a que no hay servicios y la soledad es total. Está totalmente desaconsejada en invierno (mucha nieve) y en caso de mal tiempo. En verano suele hacer frío y viento, y hay que tener mucha precaución en caso de niebla, frecuente en esta zona. También es mejor no tomar esta variante si vamos solos. Quien la siga, y tenga mucha suerte, puede ser testigo privilegiado de la presencia de algún oso. No sería el primer peregrino que ve uno. De hecho, el Parque Natural de Somiedo, donde viven algunas decenas, está a menos de treinta kilómetros. Por último, comentar que actualmente (julio de 2009) se habla, aunque no hay un proyecto en firme, de la rehabilitación o construcción de un refugio de montaña en esta variante.

La confluencia con el Camino Francés. En Lugo debemos decidir cuál de las tres posibilidades que tenemos para enlazar con el Camino Francés seguimos. Empezamos con la primera, que enlaza en Melide y que está considerada como la ‘oficial’, y, por lo tanto, esta es la que nos conduce los mojones de piedra. Presenta un problema importante: de Lugo a Melide hay 51 kilómetros, una distancia que de un tirón es demasiado larga para la mayoría de los mortales, a pesar de no tener casi desniveles. Por lo tanto, hay que hacer noche en medio. ¿Y en medio qué hay? Pues, por un lado, en San Román da Retorta, en el kilómetro 20, se permite dormir a los peregrinos en las antiguas escuelas: un lugar lúgubre, sin ducha, sin lavabo, sin cristales y muy sucio (Nota febrero 2008: La Xunta de Galicia ha abierto un albergue de 12 plazas, no ampliables, en San Román da Retorta, a pie de camino por la calzada romana). O sea, nada recomendable. Y, por otro lado, en el kilómetro 30, en Ferreira, hay una casa rural en la que una buena parte de sus clientes son peregrinos. Dormir en Ferreira, para aquellos que van a Melide, es lo más habitual. La segunda posibilidad, la que enlaza con el Camino Francés en Palas de Rei, es la más seguida actualmente por los peregrinos, y quizás la más lógica, dado que hay una distancia de 37 kilómetros casi todos por carreteras secundarias y con muy poco desnivel. Por lo tanto, de Lugo a Palas de Rei se puede realizar en un solo día, y más todavía para aquéllos que pocos días atrás cruzaban valientemente las montañas asturianas. El itinerario coincide con el anterior hasta San Román da Retorta y, a partir de aquí, hay que seguir por carreteras secundarias las indicaciones a Palas de Rei. De San Román a Palas hay 17 kilómetros y cruza muchas pequeñas aldeas sin servicios. La tercera posibilidad, muy interesante pero poco seguida, es ir por Sobrado dos Monxes y enlazar con el Camino Francés en Arzúa. Las etapas lógicas son: de Lugo a Friol (25 km), donde hay un hotel; de Friol a Sobrado dos Monxes (27 km), donde el magnífico monasterio de Sobrado acoge peregrinos, y de Sobrado a Arzúa (23 km), localidad que ya se encuentra en el Camino Francés. Esta variante debemos tomarla a la salida Lugo. El hospitalero del albergue de Lugo, aunque no destaca por su amabilidad, dispone de información de esta variante.

Cultura


Seguidamente presentamos una lista, que en ningún caso pretende ser exhaustiva, de los monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos en este camino. Hemos elegido catorce. Como siempre, la lista la presentamos siguiendo el orden de la marcha:

La catedral de San Salvador (Oviedo). Numerosos peregrinos medievales se desviaban a Oviedo, desde León, para visitar la catedral de San Salvador y sus reliquias. Un antiguo y conocido refrán dice: “Quien va a Compostela y no va al Salvador, honra al criado y deja al Señor”. La catedral (siglos XII-XIV), de base gótica, tiene una sola torre y tres portadas, una por cada nave. En su interior se venera la imagen románica de San Salvador (siglo XII). La Cámara Santa guarda importantes tesoros y reliquias sagradas, como la Arca Santa y el Santo Sudario.

La capilla de Los Dolores (Grado). Fue ordenada construir por el marqués de Valdecarzana, a inicios del siglo XVIII, como panteón funerario. Es una elegante y vistosa edificación de estilo barroco, de traza austera pero con una rica ornamentación interior.

El monasterio de San Salvador (Cornellana). Lo encontramos a la salida de la población de Cornellana. Fue fundado a inicios del siglo XI y en el siglo XII pasó a depender de la orden francesa de Cluny, convirtiéndose así en uno de los monasterios más importantes de Asturias. De aquel periodo conserva una portada, mientras que la fachada y el claustro son barrocos (siglo XVIII).

El pueblo de Salas. El patrimonio de la población está formado por la iglesia gótica de Santa María La Mayor (siglo XVI) y el conjunto que forman el palacio Valdés-Salas (siglo XVI), la torre medieval (del siglo XIV pero que ha sido reconstruida) y el puente sobre un arco que une ambas construcciones.

La iglesia de San Pedro (Tineo). Formaba parte de un antiguo convento construido por los franciscanos en el siglo XIII y que pasó a ser la iglesia actual a finales del siglo XIX. Del edificio original tan sólo conserva una portada y una pequeña parte de la nave. En el interior acoge el Museo de Arte Sacro, una colección muy valiosa y completa de todo tipo de elementos religiosos del concejo (piezas de orfebrería, esculturas, ropa, ornamentos, bibliografía…).

El monasterio de Santa María La Real (Obona). Unos ocho kilómetros después de Tineo encontramos, bien señalizado, el desvío para acercarnos al monasterio de Obona. Está a unos 800 metros del camino y la visita, para aquéllos que caminen sin prisa, merece la pena. Se cree que fue fundado en el siglo XIII, pero la mayor parte de la construcción actual data del siglo XVII. Había tenido un hospital de peregrinos. Actualmente está abandonado y con tendencia, si nadie lo impide, a derivar en estado ruinoso.

El palacio de Cienfuegos (Pola de Allande). El Palacio de Cienfuegos, también conocido como el Palacio de los condes de Peñalba, es una sólida y espectacular construcción defensiva, con tres torres y planta en forma de L, que domina la población desde la cima de una colina. Data del siglo XV, pero ha tenido importantes reformas posteriores y poco queda de aquella época. Actualmente está abandonado, pero por su belleza y su privilegiado emplazamiento es un buen candidato a que alguien con los bolsillos llenos se encapriche…

La aldea de Montefurado. Cuatro casas de piedra de pizarra sobre el lomo de una sierra a casi mil metros de altitud, un único habitante, un perro y algunas gallinas revoloteando aquí y allá. Y unas vistas brutales. Y una pequeña capilla dedicada a Santiago, con una imagen del santo pintada con… ¡Titanlux!

La iglesia de San Salvador (Grandas de Salime). Es una edificación sólida y robusta, construida en el siglo XVIII. De su origen románico tan sólo conserva una portada y la pila bautismal. Destaca el pórtico que, soportado por arcos de piedra, rodea completamente la construcción.

Las ruinas del hospital de Montouto. Poco después de la pequeña aldea de Montouto, en la cima de un collado, pasamos junto a las ruinas de lo que había sido un hospital de peregrinos. Fue fundado en el siglo XIV por el rey Pedro I de Castilla y siguió ofreciendo acogida a los peregrinos hasta inicios del siglo XX.

La muralla romana de Lugo. Estamos ante la construcción más importante que encontramos en el Camino Primitivo. En el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su construcción, que data de finales del siglo III e inicios del siglo IV, rodeaba completamente la ciudad romana de Lucus Augusti y era el pilar fundamental de su defensa. La muralla está excelentemente conservada y sus dimensiones son impresionantes: tiene un perímetro superior a los 2 kilómetros, una altura que oscila entre los 8 y 12 metros y un grosor medio superior a los 4 metros. También conserva la mayor parte de las 86 torres defensivas iniciales y, por motivos logísticos, se han abierto nuevas puertas aparte de las 5 originales. Pasear por el adarve de la muralla es una experiencia majestuosa, con espléndidas vistas sobre la ciudad. Por supuesto que, para un peregrino que a terminado de hacer la etapa, andar los más de dos kilómetros de muralla puede ser excesivo…

La catedral de Santa María (Lugo). Emplazada intramuros, la catedral de Lugo es una construcción de base románica, iniciada en el siglo XII, donde se superponen excelentes elementos barrocos. Destacan la magnífica portada norte, románica, con un valioso tímpano, el claustro, barroco, y la capilla, conocida con el nombre de “La Virgen de los Ojos Grandes”, también de estilo barroco.

La iglesia de Vilar de Donas. La encontramos en la variante que, desde Lugo, enlaza con el Camino Francés en Palas de Rei. Es una magnífica construcción románica. Debe su origen a un monasterio de mujeres (de ahí el nombre) que más tarde pasó a depender de los Caballeros de la Orden de Santiago. En el interior se encuentran algunos sepulcros de estos caballeros. También son de gran valor los frescos góticos del ábside central, del siglo XIV.

El monasterio de Santa María (Sobrado dos Monxes). Se encuentra en la variante que, desde Lugo, enlaza con el Camino Francés a la altura de Arzúa. Su origen data del siglo X, pero el gran edificio se levantó en el siglo XII. De aquella época románica queda la capilla de la Magdalena y la sala capitular. La iglesia actual es de estilo barroco (siglo XVIII) y su claustro Grande, de tres pisos y más de cien metros de perímetros, data de los siglos XVI-XVIII. En la edad media fue uno de los monasterios más importantes de Galicia. Actualmente conviven monjes benedictinos que disponen de estancias para alojar a los peregrinos.

 


 

 

El Camino de Santiago Primitivo en nuestro concejo

Comienza el Camino en el Concejo de Salas en la capilla del Fresno, limítrofe de Grado. Después de atravesar los núcleos rurales de San Marcelo y La Reaz, desciende a Doriga, donde se pueden visitar la Iglesia de Santa Eulalia y el Palacio y contemplar interesantes muestras de arquitectura civil. Señalizando la Iglesia encontramos un singular hito de piedra cuyo proyecto fue premio en el concurso ArqCam, concurso de diseño de mobiliario y señalización de los Caminos de Santiago, convocado por los Colegios de Arquitectos de las provincias por las que pasa éste, en el año 2000. Esta Asociación se preocupó de reproducirlo en granito y de instarlo en este punto.
Sigue el Camino hasta Cornellana atravesando Casas del Puente, porque tiempo atrás uno, hoy desaparecido, permitía cruzar el río hasta aquella localidad. Al llegar al actual puente sobre el Río Narcea podemos escoger entre atravesarlo y llegar al núcleo urbano de Cornellana (592 hab.), o tomar el Paseo del Río Nonaya que nos lleva directamente al Monasterio de San Salvador, declarado Monumento Nacional. En un plazo corto se iniciarán las obras para la rehabilitación de este histórico edificio, obras que le devolverán su actividad, ahora como hotel de lujo y centro cultural sobre el Camino. Ya desde 2004, una parte de este antiguo cenobio, el ala oeste, antes Patio del Granero y ahora Patio del Peregrino, presta servicios relacionados con el Camino de Santiago: el Albergue de Peregrinos ¿Monasterio de Cornellana¿, albergue de 5 conchas. Sugerimos buscar la ¿osa¿ y conocer su leyenda.

Desde aquí el Camino continúa hacia Salas. Tras haber atravesado parajes diversos y los pueblos de Sobrerriba y Llamas, nos detendremos en Quintana de Villazón, para visitar la Iglesia de Santiago, y en el Cobijo de Fuentecaliente, obra del escultor vecino de nuestro municipio, Pepe Legazpi, y anterior vicepresidente de esta Asociación. Llegamos a Casazorrina y después de atravesar el puente que cruza el Nonaya, cruzamos la vía publica N-634 y seguimos hasta Mallecín, lugar inmediato a la Villa de Salas, capital del Concejo (1.576 hab.). En esta localidad podemos admirar numerosas muestras de arquitectura civil y religiosa y su centro histórico, declarado Conjunto de Interés Histórico. Destacamos la Colegiata de Santa María la Mayor, Monumento Nacional, en cuyo interior se encuentra el mausoleo del fundador de la Universidad de Oviedo e Inquisidor General, D. Fernando Valdés-Salas, nacido en Salas. Este mausoleo, realizado íntegramente en alabastro, es una pieza escultórica única del Renacimiento español, obra de Pompeio Leoni. La Torre Medieval, monumento nacional está unida a la casa natal de Fernando Valdés, el Palacio de Valdés, monumento nacional, por un paso elevado bajo cuyo arco pasa el Camino para poder acceder a la Plaza de la Campa. Nada más pasar el arco podemos acceder a este antiguo palacio, hoy hotel, en cuyo zaguán se encuentra la Oficina de Turismo de Salas, y desde esta oficina el acceso a la Torre que aloja el Museo del Prerrománico San Martín de Salas.

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Plaza arriba el Camino avanza hacia La Espina, tercer núcleo urbano del Concejo. El primer tramo coincide con la Senda de la Cascada del Nonaya, para luego ascender por una arboleda hasta El Llanón. Aquí nos volvemos a encontrar con la N-634. Superada ésta llegamos a Porciles donde podremos descansar en el Cobijo de Porciles, premio ArqCam año 2.000. Sigue el Camino, ahora Camín de Misa a la iglesia de Bodenaya, señalada por un crucero. Nuevamente la N-634 que nos lleva a La Espina (393 hab.), donde en tiempos lejanos existió un albergue para peregrinos. En el cruce de carreteras de esta población hay que tomar el Camino hacia Tineo, capital del Concejo de Tineo, y subir La Pereda desde Casa El Cándano, último punto del viario salense.
En La Espina existe un ramal que abandona el Camino Primitivo y enlaza con el Camino de la Costa, a la altura de Venta de las Cruces, tras cruzar El Cándano, Las Gallinas y Buscabrero, tierras vaqueiras.

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